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lunes, 26 de diciembre de 2011

Sopa de otoño

Me río yo de lo que algunos llaman sopa. Esta receta llamada así, se compone de garbanzos y de castañas. Tengo que agradecérsela a Amparo. Una persona que disfruta comiendo y compartiendo su tiempo con buenos amigos. Y amigos de Amparo hay en todas partes. Puedo dar fe.

Para cuatro personas eché en remojo la noche antes dos morteros de garbanzos. En mi casa el mortero es una unidad de medida. El que yo tengo es corriente, de madera. Aunque del uso con el tiempo se rompen vuelvo a comprar otro y al contrario que los vasos y tazas suelen tener el mismo tamaño.

Eché 6 castañas frescas por persona en la olla express, es decir 24. Una vez que empezó a salir vapor conté 15 minutos.
Las dejé enfriar y las pelé. Esto es lo más trabajoso de la receta. Lleva un rato. Nada que no pueda ser superado con buena compañía o buena música.

En la olla se sofrie en aceite de oliva un puerro en rodajas. Se echa agua, no demasiada. Se templa y entonces se agregan los garbanzos, las castañas peladas, un nabo entero pelado y un buen hueso de jamón.
El agua tiene cubrir los garbanzos pero no sobrar. De ello depende la bondad del guiso. Deje cocer el conjunto 30 minutos.

El hueso de jamón se saca y se desmenuza para que quien quiera pueda acompañar los garbanzos con el jamón. Lo ideal es que las castañas se hayan deshecho y hayan espesado el caldo.
Si el caldo quedara demasiado espeso añadir un poco más de agua caliente y mezclarlo bien.
Mis hijos y Aslhey, nuestra invitada, disfrutaron de la sopa de otoño. Pienso, entre otras cosas, que les gustó más porque no tenía tropezones.