No encontraba como hacer pollo en salsa. Por eso esta receta es inventada. Surgió de los ingredientes que tenía y de las ganas de comer algo fresco.
En la pollería pedí kilo y medio de contramuslos de pollo sin piel ni huesos.
En la olla eché un buen chorro de aceite de oliva y sofreí el pollo. Lo aparté. En una cazuela rehogué 1 pimiento rojo mediano, 1 cebolla grande, 4 dientes de ajo y bastante cilantro.
En la olla eché aceite, incorporé el pollo y añadí un chorrito de vino blanco. Aliñé con abundante jengibre en polvo, sal, pimienta de espelette, pimienta negra en polvo y cúrcuma. Removí hasta que se evaporó el vino.
Entonces uní el pollo con el sofrito. Agregué un poco de agua, no demasiada. La suficiente para que salga una buena salsa pero no quede el pollo aguado.
Lo dejé cocer unos minutos y lo reservé hasta el día siguiente para que emulsionara bien.
Lo serví con arroz basmatí pero también podía haberlo servido con patatas asadas.
Delicioso. Hasta pan he mojado.