Las berenjenas me encantan. Hace años las rebozaba y luego las llevaba al horno cubiertas de queso y tomate frito.
Ultimamente he probado una versión un poco más ligera.
Cubro la bandeja del horno con papel. Corto las berejenas a lo largo en rodajas ni muy finas ni muy gruesas.
Las aso con unas gotas de aceite hasta que estén tiernas pero no demasiado.
Las saco y en una fuente pongo una ligera capa de tomate frito, a continuación berenjenas y mozarella cortada en trozos muy pequeños. Para dos berenjenas media mozarella. Voy poniendo capas y remato con queso rallado y orégano.
Meto la fuente en el horno hasta que se funda el queso.
Et voilà!